martes, 26 de octubre de 2010

Tarta de calabaza y merengue italiano


Con la llegada del otoño los ingredientes a la mano cambian inmediatamente y uno puede ver en todas las tiendas y negocios las setas de todos tipos, las clementinas, los caquis, las granadas y un montón de calabazas.

La verdad es que cuando paso por las tiendas en esta época mi atención se reparte entre las setas y las calabazas. Las primeras porque en México, aunque creo que existe una gran variedad, siempre se utilizan las mismas y no es fácil encontrar variedades frescas en las tiendas; y las segundas porque tienen un color que me hipnotiza.




Además de su color, verlas por ahí en todos lados me recuerda la llegada del otoño, las fiestas típicas de esta época, y que la Navidad está muy cerca.

Debido a su presencia en esta época la calabaza es pieza importante de algunos platos de festejos de distintas culturas.




Recuerdo que en casa mis tías le preguntaban a mi madre si había hecho calabaza en tacha para el día de muertos. Cómo olvidarme de las calabazas decoradas para Halloween en las puertas de las casas cuando vivíamos en Washington; y por supuesto, cómo olvidar la tarta de calabaza típica de la cena de Día de Gracias.

Por cierto, el Día de Gracias me parece la fiesta más bonita que tienen los americanos. Un día para reunirse con familiares y amigos en torno a la mesa para simplemente dar gracias. Gracias por todo lo que tenemos y lo que somos, por la gente que nos rodea y nos ama. ¿A poco no es chula la idea? Y para todos aquellos que detestan las fiestas por el consumismo que se desata, les tengo una buena noticia, esta fiesta no va de regalos.



En fin, al verme bombardeada por calabazas sentí que era momento de poner manos a la obra y preparar este delicioso postre.




El resultado gracias al blog Tartelette has sido superior a lo que esperaba. Una tarta cremosa, llena de sabores delicados. Muy aromática gracias al aporte de la nuez moscada y la canela, y con una magnífica combinación de texturas lograda con el merengue italiano y el delicioso crujir de la masa sable.





Los invito a probar esta receta de Tartelette que he traducido y adaptado aquí. Y ya instalados en las fiestas (aunque sea un poco pronto), a quien quiera lo invito también a dar gracias por la familia, por los amigos, por la salud, por el trabajo y por todo aquello que nos hace afortunados.


miércoles, 20 de octubre de 2010

Paris mon amour III: Había una vez un lugar llamado Le Bristol


Luego de nuestra satisfactoria visita a la grande cascade esperábamos ansiosos el día en que podríamos conocer la cocina del chef Eric Frechon en el Hotel Le Bristol.



La guía Michelin en su 100ª edición le concedió su tercera estrella a Frechon quien ha visto así recompensado su trabajo durante diez años al frente de este prestigioso restaurante. Para nosotros era nuestra primera experiencia en un restaurante de tres estrellas y las expectativas eran proporcionales a la gran fama del lugar y del chef.



El prestigio de Eric Frechon está respaldado por años de dedicación a este negocio; su presencia en las más prestigiadas cocinas parisinas al lado de algunos de los chefs franceses más reconocidos; así como por los diversos galardones que ha recibido por su gran talento gastronómico.



El hotel situado en el octavo distrito cerca del Palacio del Elíseo, el Arco del Triunfo y la Plaza de la Concordia, es muy bonito y clásico. Por dentro es cálido, lleno de flores por todos lados, y hasta el más mínimo detalle está perfectamente cuidado.

La experiencia ha sido como ser personaje de un cuento de hadas por unas horas. La cocina de Eric Frechon es cálida, ingeniosa, sorprendente y tan hermosa que es muy probable que mis fotos no le hagan justicia.

Los colores vivos y luminosos, los aromas exquisitos, la combinación de texturas y los sabores perfectamente equilibrados, combinados con técnicas novedosas y divertidas me han transportado a un lugar mágico. Una cocina que cuida cada detalle lo que hace la diferencia entre un plato muy bueno y uno excelso.

Mi segundo plato era tan bonito que daba pena comerlo. Parecía un pequeño pez rosado nadando sobre una luminosa salsa de pimiento amarillo. Cuando vean las fotos se darán una idea de lo que digo.

Esta vez no haré una descripción de cada plato porque sé que me quedaré corta. Las fotos dirán mucho más de lo que yo les pueda relatar.






Amuse bouche 1: Sopa fría de guisantes con menta, paleta de piña y queso de cabra, y ravioli de melón.

Amuse bouche 2: Huevo pochado con mousse de pimiento y trocitos de bacon.


Primer plato: Tomate a la anciana: tártara de tomate cebra verde con sopa de tomate piña y sorbete de tomate corazón de buey.


Primer plato: Ancas de rana salteadas al estilo meunière con especies tandoori y un aro de cebolla.


Segundo plato: Salmonete de roca relleno con caviar de berenjena y comino, en salsa de pimiento amarillo y aceite de argán.


Segundo plato: Silla de cordero rostizada con pimientos de Espelette, canelón de calabacín con queso de cabra fresco, aceitunas negras y jugo de albahaca.




Plato de quesos con higos y duraznos confitados.


Intermedio: Sorbete de frambuesa con jalea de la misma fruta.



Postre: Frambuesas y jengibre, pastel suflé de merengue con sorbete de leche de coco.

jueves, 14 de octubre de 2010

Taller de Empanada Gallega con los chicos de Tapas&Blogs



Hace ya tiempo que descubrí Tapas&Blogs, un blog formado por un grupo de blogers y twitteros que se han reunido para compartir recetas, ideas y que organizan unos eventos increíbles como concursos y cenas.

Este domingo se iniciaron en el mundo de los talleres y han organizado uno muy chulo al que tuve la oportunidad de asistir.

Alfonso del Blog Recetas de Rechupete ha impartido un taller de primera. Nos enseñó todo lo necesario para hacer una excelente empanada gallega. Ha sido muy generoso desvelando todos sus secretos y compartiendo con nosotros muchísimos trucos de cocina.

El taller se llevó a cabo en Apetit’Oh una academia de cocina dirigida por Ruth y su madre. El lugar es acogedor y está muy bien equipado. Te hace sentir como en casa rodeado de amigos. No dejen de darse una vuelta por su página web pues tienen programados talleres muy interesantes.

La cita fue a las 11 am y ahí llegamos todos los alumnos muy puntuales para ser recibidos con una taza de té calientito y unas deliciosas madalenas de chocolate que Alfonso preparó para nosotros.

Nuestro profe comenzó platicándonos un poco acerca del origen de las empanadas; los rellenos; y las variantes. Al poco rato ya estábamos todos con las manos en la masa. ¡Con lo que me gusta a mi preparar masas! No sé por qué pero me encanta terminar con el delantal lleno de harina y las manos llenas de masa. Cuando el pan en cuestión comienza a oler deliciosamente en el horno siento un inmenso placer que luego se convierte en orgullo cuando lo pongo en la mesa.



En fin, que dejamos la masa reposar mientras comenzamos con la lección de rellenos. En esta ocasión Alfonso eligió de entre su repertorio cuatro empanadas de muerte. La primera de lomo de cerdo adobada con pimentón y boletus; la segunda de pulpo; la tercera de cocido gallego; y una cuarta de manzana, pera y especias.

Mientras dábamos vueltas por ahí a algunas cazuelas, picábamos algo y algunos otros tomábamos fotos, comenzamos a platicar un poco sobre nuestra profesión y nuestras experiencias culinarias, nuestros hobbies y nuestros blogs.





Vino la hora de armar las empanadas que me pareció muy divertida pues en ocasiones hubo que utilizar varias manos para transportar la masa estirada al lugar indicado; después el adorno y luego al horno.







Seguimos conociéndonos mientras Alfonso que veía nuestra cara de hambre, preparó una deliciosa tapa de pulpo y destapó la primera botella de vino con la que comenzó la parte relajada del taller, la hora de disfrutar.








Lo hemos pasado muy bien compartiendo nuestra pasión por la gastronomía y aprendiendo muchísimo; conociendo productos de primera como las cebollas de Agro Fuentes, la harina del Amasadero, el pulpo de Hermanos Portela y el Aceite de llove (aceite de gota verde). Todos estos productos patrocinaron el taller. Muchas gracias a todos ellos y principalmente a Dani y Alfonso que organizaron este taller: chicos sigan así tienen éxito garantizado.

Antes de irme les dejo la foto de mi empanada para que vean que soy una alumna muy dedicada. Justo ayer con la masa que nos dieron para llevar a casa y los regalitos del sorteo preparé esta empanada con un relleno de carne picada de res y cerdo, quedó---como diría Alfonso---de Rechupete.








martes, 28 de septiembre de 2010

¡Viva México!: chiles en nogada y pan de elote con chupito de rompope



El pasado 15 de septiembre México celebró el Bicentenario del inicio del movimiento de independencia. La celebración ha sido espectacular: desfiles, conciertos y actividades culturales. Los fuegos pirotécnicos fueron increíbles, y créanme eso es mucho decir porque cada año se esmeran muchísimo en ellos.




El momento que todos los mexicanos llamamos “el grito” es la parte culminante de la celebración. En el centro de la ciudad, en la Plaza de la Constitución, el Presidente de la República sale al balcón del Palacio Nacional y frente a una multitud de mexicanos exclama:

¡Mexicanos!
¡Vivan los Héroes que nos dieron Patria!
¡Viva Hidalgo!
¡Viva Morelos!
¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!
¡Viva Allende!
¡Vivan Aldama y Matamoros!
¡Viva la Independencia Nacional!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México

Acto seguido suena el himno nacional y luego los fuegos pirotécnicos. Dejo aquí un enlace para quien quiera ver un video de esta celebración.






Hay quien opina que poco hay que celebrar; sin embargo, año tras año muchos vivimos este día con emoción y aprovechamos la ocasión para reunirnos con familiares y amigos, preparar muchos antojitos mexicanos y brindar por nuestra patria.

Esta ocasión para los mexicanos ha sido una celebración muy especial no sólo por los 200 años que han pasado, sino porque estamos viviendo momentos difíciles enfrascados en una fuerte lucha contra enemigos de nuestra sociedad.








Por eso A. y yo hemos decidido también en la distancia unirnos a nuestros paisanos y celebrar que hace 200 años comenzó el proyecto de una nación que hoy se llama México y a la que nos sentimos orgullosos de pertenecer.

Así nos hemos puesto de manteles largos con una receta deliciosa, laboriosa y con mucha historia: los chiles en nogada que contienen los tres colores de la bandera mexicana—verde del chile, blanco de la nogada y rojo de la granada--y de postre un esponjoso pan de elote acompañado de su chupito de rompope.









La historia dice que Don Agustín de Iturbide acababa de firmar los tratados de Córdoba con el nuevo y último Virrey de la Nueva España confirmando así la independencia de México. Avanzaba hacia la capital del país al frente del Ejército Trigarante y a su paso por la ciudad de Puebla los notables de la ciudad le ofrecieron una comida en la que se prepararon lo más tradicionales y exquisitos manjares. Sin embargo, Don Agustín aduciendo molestias estomacales rechazó probarlos. La realidad era que temía ser envenenado por sus enemigos. Sin embargo, uno de los platillos presentados e inventado en su honor lo tentó y comió de él hasta saciarse. Cuentan que este platillo siguió siendo su favorito hasta su destierro del país.

Los invito a probar los chiles en nogada que hicieron desafiar a Iturbide el temor al envenenamiento.

Receta aquí.



lunes, 20 de septiembre de 2010

Paris mon amour II: La Grande Cascade



Desde que decidimos que visitaríamos la ciudad luz para el verano, sabíamos que queríamos visitar algún restaurante con estrellas Michelín. La fecha no ayudaba bastante pues en agosto muchos restaurantes cierran por vacaciones.


Hicimos el intento en varios y al final logramos reservar en dos (la Grande Cascade y Le Bristol). Hemos reservado con muchísimo tiempo de anticipación---alrededor de tres meses---y las expectativas eran proporcionales al tiempo que hemos invertido en reservar, planear, e investigar todo lo relativo a estos dos lugares.


Así que llegó el día de nuestra primera parada, la Grande Cascade. Lo primero fue elegir la ruta y calcular el tiempo que haríamos. Llegar a la Grande Cascade no es una tarea fácil. El lugar se encuentra en el Bois de Boulogne. La manera más fácil de llegar es tomando un taxi, pero nosotros que somos turistas todo terreno decidimos explorar a pie.


Se puede llegar ahí en metro hasta la estación Neuilly-Porte Maillot, y luego---como hemos hecho nosotros---caminar. Lo que no sabíamos es que para llegar hay que atravesar TODO el Bois de Boulogne pues el restaurante queda justo al otro lado de donde está la salida de metro más cercano.


Lo anterior no hubiera sido nada especial pues A. y yo solemos dar largas caminatas a cualquier lugar donde viajamos e incluso en Madrid; sin embargo, ese día por la mañana habíamos tenido nuestra primera sesión de ejercicio en los jardines de Luxemburgo y les aseguro que caminar 4.4 kilómetros luego de haber corrido 5 no se lleva muy bien.


Total que después de mucho caminar, al final del bosque se asomó una enorme cascada y se pudo visualizar la entrada en tonos verdes y cristal de nuestro destino la Grande Cascade.


Emocionados y cansados tuvimos que esperar en una banca fuera del lugar pues llegamos casi una hora antes de nuestra cita que era a la 1:30 y nos dedicamos a mirar a las personas que en pares o grupos iban llegando al lugar.


Cuando A. pensó que era apropiado aparecer, luego de haber recuperado el aliento, llegamos a la puerta del lugar y la aventura comenzó.


En la puerta un francés muy elegante y amable nos recibió. A. y yo creemos que es raro reservar con tanto tiempo y que eso les llamó la atención; y la verdad es que hicieron nuestra estancia formidable. La mesa que nos dieron era excepcional.





El salón es un lugar pequeño que calculo tendrá capacidad para unas 25 personas y que está rodeado de ventanales que permiten mirar el jardín y la terraza exteriores.


La mesa que nos asignaron era por mucho la mejor de todas, justo en el centro con una excelente visión del exterior y de todo lo que ocurre en el salón, que es un espectáculo, la coordinación de los meseros, el maitre, el carrito de los vinos, el pan y los quesos.






Comenzamos el almuerzo con una copa de champaña y lo siguiente que acaparó nuestra atención fue la canasta del pan. Les juro que es aún más rico de lo que puede verse en la fotografía. En particular el brioche es sublime.




Una vez que nos sirvieron el aperitivo, el mesero nos dio el menú, este se componía de dos cartas, una que contenía el---digamos---menú regular y otra más pequeña que era el menú de temporada.


Hemos elegido esta última opción, ya que por una cantidad fija puedes elegir entre cuatro primeros, cuatro segundos y tres postres, elaborados con productos de temporada. Además incluye dos copas de vino. Una para acompañar el primer plato y otra para el segundo; y café.


Luego de nuestra copa de champaña y una vez elegido el menú los platos que pasaron por nuestra mesa fueron:

Amuse Bouche: Sopa de melón y empanadilla de pasta filo con relleno de cangrejo.

La sopa de melón era muy fresca e ideal para un almuerzo veraniego. En el centro una especie de aceite de menta hacía aún más intenso el toque de frescura. Sin duda un buen comienzo. La empanadilla de pasta filo rellena de cangrejo me sorprendió. Era buenísima pero no entendí su relación con la sopa de melón.


Primer plato: Carpaccio de dorada royal y melón de Provence con emulsión láctea al anís.

Visualmente una belleza; en el paladar un plato sutil y armonioso, con aceite y menta que---de nuevo--- intensificaban la frescura del plato; alrededor una emulsión láctea al anís que agregaba un toque de cremosidad al conjunto.



Primer plato: Caracoles de Borgoña en hojas de col verde con caldo espumoso al ajo de Lautrec y ralladura de trufas de estación.

Un plato completamente distinto con sabores más intensos. Una presentación muy oriental con sabores muy franceses. Uno de nuestros favoritos y de los más originales.

Segundo plato: Aigle-bar enrollado en algas Mori sobre puré de patatas glaseado con aceite de ostras y mantequilla vegetal.

Este plato era como una versión modernizada de una merluza en salsa verde con almejas y patatas. El aceite de ostras intenso; el pescado de gran calidad; las algas Mori crujientes; y el puré de patata de una textura cremosa. El conjunto daba como resultado una combinación de texturas que se extienden deliciosamente por toda la boca.





Segundo plato: Pato de Challans asado con empanadilla de muslo de pato en pasta filo crujiente y galette de maíz y duraznos blancos.

La carne se deshacía en la boca; la salsa que lo acompañaba era una especie de gravy que recogía los jugos soltados por el mismo pato. La gallete de maíz con duraznos blancos resultó una combinación muy original que aportaba un toque dulce al plato. La empanadilla estaba rellena de muslo de pato que parecía estar preparado de la misma manera que el trozo principal agregando una textura más al plato.


Postre: Brioche tostado a las especias con queso roquefort.

El brioche de especias era suave por dentro pero ligeramente crujiente en el exterior. Las especias conseguían un equilibrio tal que apenas se distinguían, de hecho la que más se notaba era la canela. En el centro tenía algunas cerezas que habían sido horneadas junto con el pan. Las cerezas le agregan al pan un sabor dulce y un aroma exquisito.

Del queso poco tengo que decir, durante este mismo viaje nos armamos---con la ayuda de una simpática chica---un tabla de quesos de la que ya les hablaré y cualquiera los quesos que probamos en la tabla me pareció mucho más especial que el roquefort de la Grande Cascade; sin embargo, vale decir que la mezcla con el pan de especias era muy acertada.


Sopa, cheescake y financiero de fresa.

Finalmente, pedimos un café que venía acompañado de este trío de mignardises. El que más nos gustó fue el cheescake de fresa, aunque, podría decir que ninguno de los tres nos impactó.

Así terminó nuestra visita a este restaurante galardonado con una estrella Michelin. Un lugar que les recomiendo visitar, pues vale la pena probar la cocina del chef Frédéric Robert, creativa y sabrosa, realizada con productos de excelente calidad en donde se mezclan sabores muy familiares de la gastronomía francesa con otros más orientales. Un verdadero placer para el paladar.